Un nuevo curso ha comenzado en la Escuela de Magia y han llegado duendes de un montón de países: España, Marruecos, Ecuador, Argentina, Bolivia, Venezuela, Colombia, Perú, Chile, República Dominicana, Cuba, El Salvador, Rumanía, Bulgaria, Croacia, Serbia,…y no sé si habré olvidado alguno.
De casi 200 estudiantes, 170 y pico son extranjeros.
Y nos encontramos con un mogollón de “problemillas” nada más empezar.
Muchas familias han llegado engañadas a este país y ahora se encuentran en la miseria porque los “corruptos” les habían prometido trabajo y riquezas que no existen; otros han perdido su empleo…Nos envían a sus hijos al cole sin desayuno y sin nada de nada.
¡Y esto ha creado un gran lío entre las hadas!


La mayoría están perdiendo su magia porque las varitas buenas se hacen de madera de árboles felices, y para que funcionen también hay que ser felices.

Pero la Naturaleza está enferma y los que dicen ser “sus dueños” la dejan morir.
¿Cómo estar sano y contento respirando aire sucio, bebiendo aguas contaminadas, comiendo alimentos contaminados, no pudiendo ni descansar entre el ruido…?


¿Y qué podemos dar de comer a nuestros pobrecitos duendecillos si no podemos coger nada de la naturaleza? Todo hay que comprarlo y “los que mandan en la escuela” tampoco nos traen comida ni dinero, ni nada de nada…

Las hadas están tristes, discuten…y pierden su magia.
Con hambre y frío se te congela la varita y hasta los mocos.
El hada más viejecita dice “que nos estamos chuchurriendo todos”.
Los políticos, los mandamases y los religiosos corruptos ya hace muuuuuuuuuucho tiempo que tienen chuchurrío el corazón y el cerebro; no les importa nada más que el dinero. Y como tienen todo el poder y las armas, se han adueñado de todo, todo, todo, dejando a medio planeta en la más absoluta miseria y tristeza.
No les conmueve el hambre de los niños y los ancianos, ni de nadie. Prefieren destruir el planeta entero antes que renunciar a una pizca de su poder.

Lo peor de todo es que esta enfermedad de “la ambición y la crueldad” es más contagiosa que la gripe A, que la varicela, que la malaria, y que todas juntas.

Empieza chuchurriendo el corazón, luego el cerebro, las tripas, los pelos, las uñas y hasta la caca.
Los que no tienen dinero se consumen en la tristeza o en la mala leche. Los que son ricachones se operan por aquí y por allí quitándose las arrugas por fuera pero no pueden operarse de la peste que despiden: ¡Huelen fatal por todos lados!
El hada Chuchurría se marchita como una flor porque no le llega el dinero para dar de comer a todos los duendes, ni para comprarles sus primeras varitas: rotus, lápices de colorines, purpurina para hacerlas brillar, etc., etc., etc.