La bruja Cabezona y su familia estaban muy enfadados porque les habían echado del pueblo y su escoba había perdido sus poderes mágicos. Para poder recuperarlos preparó una poción con patas de araña, escupitajos de escorpión, caca de vaca, cucarachas molidas y pedos cabezones. Todo lo removió una y otra vez con su escoba hasta que hirvió haciendo “flup, flup, flup”.

Toda la familia se deleitó oliendo y untándose el ungüento por todo el cuerpo; cuando se les secó ni se lavaron ni nada. Se vistieron con ropas sucias y horrorosas y se fueron al pueblo: Todo el mundo huía por la peste que soltaban.

-“¡Ja ja ja ja jaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Ahora los convertiremos a todos en nuestros criados y nos haremos los dueños de todoooooo, ja ja ja jaaaaaaaaaa!”

Pero no habían contado con los niños y las niñas supervalientes; con una pinza en la nariz corrieron a reunirse en su refugio secreto y allí trazaron un buen plan:
-“Como los Cabezones son unos guarros, saldremos como soldados y tocaremos la música de la lluvia. Así se mojarán y ese olor tan asqueroso desaparecerá, y su poder también porque no soportan la limpieza ni la alegría”.
-“¡Eso, eso, y ya nunca volverán por aquí!”

La bruja y sus secuaces se habían dirigido al Banco para apoderarse de todo el dinero; ese fue el momento que aprovecharon nuestros amigos y, en el momento de salir, una lluvia les cayó encima.

-“¡Grrrrr, grrrr, os haremos papillaaa!”,decía la bruja.
Pero el agua limpia les quitó todos sus poderes y empezaron a encogerse y hacerse cada vez más y más pequeños. Corrieron arrastrándose como gusanos mientras los niños y las niñas les perseguían:
-“¡Fuera de aquí, Cabezones, y no volváis nuncaaaa!”

El olor a flores volvió al pueblo, todo el mundo salió de su casa y se abrazaron felices.
Y colorín colorona se acabó la Cabezona.
Autor: Khaverah
